RSS

[Spanish / Español] La Palabra de Dios – dos aspectos de la Palabra.

27 May
Dios mio, porque me has abandonado

Dios mio, porque me has abandonado (Photo credit: Wikipedia)

BIBLIA

Éxodo 20, 1 – 17
20:1 Entonces Dios pronunció estas palabras:
20:2 Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar en esclavitud.
20:3 No tendrás otros dioses delante de mí.
20:4 No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas.
20:5 No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen;
20:6 y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos.
20:7 No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano.
20:8v Acuérdate del día sábado para santificarlo.
20:9 Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas;
20:10v pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades.
20:11 Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo.
20:12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da.
20:13 No matarás.
20:14 No cometerás adulterio.
20:15 No robarás.
20:16 No darás falso testimonio contra tu prójimo.
20:17 No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca.

Deuteronomio Capítulo 5, 6 – 22
5:6 Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud.
5:7 No tendrás otros dioses delante de mí.
5:8 No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas.
5:9 No te postrarás ante ellas ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen:
5:10 Y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos.
5:11 No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano.
5:12 Observa el día sábado para santificarlo, como el Señor, tu Dios, te lo ha ordenado.
5:13 Durante seis días trabajarás y realizarás todas tus tareas.
5:14 Pero el séptimo día es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún otros de tus animales, ni tampoco el extranjero que reside en tus ciudades. Así podrán descansar tu esclavo y tu esclava, como lo haces tú.
5:15 Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que el Señor te hizo salir de allí con el poder de su mano y la fuerza de su brazo. Por eso el Señor, tu Dios, te manda celebrar el día sábado.
5:16 Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor, tu Dios, te lo ha mandado, para que tengas una larga vida y seas feliz en la tierra que el Señor, tu Dios, te da.
5:17 No matarás.
5:18 No cometerás adulterio.
5:19 No robarás.
5:20 No darás falso testimonio contra tu prójimo.
5:21 No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás su casa, su campo, su esclavo, su esclava, su buey, su asno ni ninguna otra cosa que le pertenezca.
5:22 Estas son las palabras que el Señor les dirigió en la montaña, cuando todos ustedes estaban reunidos. El les habló con voz potente, desde el fuego, la nube y una densa oscuridad. No añadió nada más, sino que escribió esas palabras en las dos tablas de piedra que me entregó.

Éxodo 34, 28
34:28 Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribió sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los diez Mandamientos.

Deuteronomio Capítulo 4, 13
4:13 Así les reveló su alianza y les mandó que la cumplieran: las diez Palabras que él mismo escribió en dos tablas de piedra.

Deuteronomio Capítulo 10, 4
10:4 Entonces el Señor escribió en ellas lo mismo que había escrito antes: las diez Palabras que había promulgado en la montaña, desde el fuego, el día de la asamblea. Cuando me las entregó,

Éxodo 20, 1
20:1 Entonces Dios pronunció estas palabras: (2)

Deuteronomio Capítulo 4, 12
4:12 El Señor les habló desde el fuego y ustedes escuchaban el sonido de sus palabras, pero no percibían ninguna figura sólo se oía la voz.

Éxodo 34, 10 – 28
34:10 El Señor le respondió: Yo voy a establecer una alianza. A la vista de todo el pueblo, realizaré maravillas como nunca se han hecho en ningún país ni en ninguna nación. El pueblo que está contigo verá la obra del Señor, porque yo haré cosas tremendas por medio de ti.
34:11 Observa bien lo que te mando. Yo expulsaré de tu presencia a los amorreos, los cananeos, los hititas, los perizitas, los jivitas y los jebuseos.
34:12 No hagas ningún pacto con los habitantes del país donde vas a entrar, porque ellos serían una trampa para ti.
34:13 Antes bien, derriben sus altares, destruyan sus piedras conmemorativas y talen sus postes sagrados.

Las prescripciones de la Alianza

34:14 No te postrarás delante de ningún otro dios, porque el Señor se llama «Celoso»: él es un Dios celoso.
34:15 No hagas ningún pacto con los habitantes de aquel país, no sea que cuando ellos se prostituyan con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, te inviten también a ti y tengas que comer de las víctimas sacrificadas.
34:16 Tampoco tomes a sus hijas como esposas de tus hijos, porque cuando ellas se prostituyan con sus dioses, harán que también ellos se prostituyan.
34:17 No te fabricarás dioses de metal fundido.
34:18 Observarás la fiesta de los Acimos. Durante siete días comerás panes ácimos, como yo te lo he mandado; y lo harás en el tiempo señalado del mes de Abib, porque en ese mes saliste de Egipto.
34:19 Todos los primogénitos me pertenecen. Los primogénitos de tu ganado mayor y menor, si son machos, serán para mí.
34:20 Al primogénito del asno, en cambio, lo rescatarás con un cordero, y si no lo rescatas, deberás desnucarlo. También rescatarás a todos los primogénitos entre tus hijos. Y nadie se presentará delante de mí con las manos vacías.
34:21 Durante seis días trabajarás, pero el séptimo día deberás descansar, incluso en tiempo de siembra y de cosecha.
34:22 Celebrarás también la fiesta de las Semanas, la de los primeros frutos de la cosecha del trigo y además, la fiesta de la Recolección, al término del año.
34:23 Tres veces al año todos los varones se presentarán delante del Señor, el Dios de Israel.
34:24 Porque yo voy a desposeer a las naciones delante de ti y ensancharé tus fronteras, y cuando subas a presentarte ante el Señor, tu Dios, tres veces al año, nadie codiciará tu territorio.
34:25 No ofrecerás nada fermentado junto con la sangre de la víctima sacrificada en mi honor, y no quedará para el día siguiente la víctima inmolada en la fiesta de la Pascua.
34:26 Llevarás a la casa del Señor, tu Dios, lo mejor de los primeros frutos de tu suelo. No harás cocer un cabrito en la leche de su madre.
34:27 Después el Señor dijo a Moisés: consigna por escrito estas palabras, porque ellas son las cláusulas de la alianza que yo hago contigo y con Israel».
34:28 Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribió sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los diez Mandamientos.

Proverbios Capítulo 18, 13;
18:13 El que responde antes de escuchar muestra su necedad y se atrae el oprobio.

Proverbios Capítulo 16, 20
16:20 El que está atento a la palabra encontrará la dicha, y ¡feliz el que confía en el Señor!

Salmos Capítulos 119
SALMO 119

[Alef]

119:1 Felices los que van por un camino intachable,

los que siguen la ley del Señor,

119:2 Felices los que cumplen sus prescripciones

y lo buscan de todo corazón

119:3 los que van por sus caminos,

sin hacer ningún mal.

119:4 Tú promulgaste tus mandamientos

para que se cumplieran íntegramente.

119:5 ¡Ojalá yo me mantenga firme

en la observancia de tus preceptos!

119:6 Así no sentiré vergüenza,

al considerar tus mandamientos.

119:7 Te alabaré con un corazón recto,

cuando aprenda tus justas decisiones.

119:8 Quiero cumplir fielmente tus preceptos:

no me abandones del todo.

[Bet]

119:9 ¿Cómo un joven llevará una vida honesta?

Cumpliendo tus palabras.

119:10 Yo te busco de todo corazón:

no permitas que me aparte de tus mandamientos.

119:11 Conservo tu palabra en mi corazón,

para no pecar contra ti.

119:12 Tú eres bendito, Señor:

enséñame tus preceptos.

119:13 Yo proclamo con mis labios

todos los juicios de tu boca.

119:14 Me alegro de cumplir tus prescripciones,

más que de todas las riquezas.

119:15 Meditaré tus leyes

y tendré en cuenta tus caminos.

119:16 Mi alegría está en tus preceptos:

no me olvidaré de tu palabra.

[Guímel]

119:17 Sé bueno con tu servidor,

para que yo viva y pueda cumplir tu palabra.

119:18 Abre mis ojos,

para que contemple las maravillas de tu ley.

119:19 Soy un peregrino en la tierra,

no me ocultes tus mandamientos.

119:20 Mi alma se consume,

deseando siempre tus decisiones.

119:21 Tú amenazas a esos malditos arrogantes,

que se desvían de tus mandamientos.

119:22 Aparta de mí la vergüenza y el desprecio,

porque yo cumplo tus prescripciones.

119:23 Aunque los poderosos se confabulen contra mí,

yo meditaré tus preceptos.

119:24 Porque tus prescripciones son todo mi deleite,

y tus preceptos, mis consejeros.

[Dálet]

119:25 Mi alma está postrada en el polvo:

devuélveme la vida conforme a tu palabra.

119:26 Te expuse mi conducta y tú me escuchaste:

enséñame tus preceptos.

119:27 Instrúyeme en el camino de tus leyes,

y yo meditaré tus maravillas.

119:28 Mi alma llora de tristeza:

consuélame con tu palabra.

119:29 Apártame del camino de la mentira,

y dame la gracia de conocer tu ley.

119:30 Elegí el camino de la verdad,

puse tus decretos delante de mí.

119:31 Abracé tus prescripciones:

no me defraudes, Señor.

119:32 Correré por el camino de tus mandamientos,

porque tú me infundes ánimo.

[He]

119:33 Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos,

y yo los cumpliré a la perfección.

119:34 Instrúyeme, para que observe tu ley

y la cumpla de todo corazón.

119:35 Condúceme por la senda de tus mandamientos,

porque en ella tengo puesta mi alegría.

119:36 Inclina mi corazón hacia tus prescripciones

y no hacia la codicia.

119:37 Aparta mi vista de las cosas vanas;

vivifícame con tu palabra.

119:38 Cumple conmigo tu promesa,

la que hiciste a tus fieles.

119:39 Aparta de mí el oprobio que temo,

porque tus juicios son genuinos.

119:40 Yo deseo tus mandamientos:

vivifícame por tu justicia.

[Vau]

119:41 Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor,

y tu salvación conforme a tu promesa.

119:42 Así responderé a los que me insultan,

porque confío en tu palabra.

119:43 No quites de mi boca la palabra verdadera,

porque puse mi esperanza en tus juicios.

119:44 Yo cumpliré fielmente tu ley:

lo haré siempre, eternamente.

119:45 Y caminaré por un camino espacioso,

porque busco tus preceptos.

119:46 Hablaré de tus prescripciones delante de los reyes,

y no quedaré confundido.

119:47 Me deleitaré en tus mandamientos

que yo amo tanto.

119:48 Elevaré mis manos hacia tus mandamientos

y meditaré tus preceptos.

[Zain]

119:49 Acuérdate de la palabra que me diste,

con la que alentaste mi esperanza.

119:50 Lo que me consuela en la aflicción

es que tu palabra me da la vida.

119:51 Los orgullosos se burlan de mí como quieren,

pero yo no me desvío de tu ley.

119:52 Me acuerdo, Señor, de tus antiguos juicios,

y eso me sirve de consuelo.

119:53 Me lleno de indignación ante los pecadores,

ante los que abandonan tu ley.

119:54 Tus preceptos son para mí como canciones,

mientras vivo en el destierro

119:55 Por la noche, Señor, me acuerdo de tu Nombre,

y quiero cumplir tu ley.

119:56 Esto me ha sucedido

porque he observado tus mandamientos.

[Jet]

119:57 El Señor es mi herencia:

yo he decidido cumplir tus palabras.

119:58 Procuro de todo corazón que me mires con bondad;

ten piedad de mí, conforme a tu promesa.

119:59 Examino atentamente mis caminos,

y dirijo mis pasos hacia tus prescripciones.

119:60 Me apresuro, sin titubear,

a cumplir tus mandamientos

119:61 Los lazos de los malvados me rodean,

pero yo no me olvido de tu ley,

119:62 Me levanto a medianoche para alabarte

por tus justas decisiones.

119:63 Soy amigo de todos tus fieles,

de los que cumplen tus leyes.

119:64 La tierra, Señor, está llena de tu amor;

enséñame tus preceptos.

[Tet]

119:65 Tú fuiste bueno con tu servidor,

de acuerdo con tu palabra, Señor.

119:66 Enséñame la discreción y la sabiduría,

porque confío en tus mandamientos.

119:67 Antes de ser afligido, estaba descarriado;

pero ahora cumplo tu palabra.

119:68 Tú eres bueno y haces el bien:

enséñame tus mandamientos.

119:69 Los orgullosos traman engaños contra mí:

pero yo observo tus preceptos.

119:70 Ellos tienen el corazón endurecido,

yo, en cambio, me regocijo en tu ley,

119:71 Me hizo bien sufrir la humillación,

porque así aprendí tus preceptos.

119:72 Para mí vale más la ley de tus labios

que todo el oro y la plata.

[Iod]

119:73 Tus manos me hicieron y me formaron;

instrúyeme, para que aprenda tus mandamientos.

119:74 Tus fieles verán con alegría

que puse mi esperanza en tu palabra.

119:75 Yo sé que tus juicios son justos, Señor,

y que me has humillado con razón.

119:76 Que tu misericordia me consuele,

de acuerdo con la promesa que me hiciste.

119:77 Que llegue hasta mí tu compasión,

y viviré porque tu ley es toda mi alegría.

119:78 Que se avergüencen los orgullosos, porque me afligen sin motivo;

yo, en cambio, meditaré tus preceptos.

119:79 Que se vuelvan hacia mí tus fieles;

los que tienen en cuenta tus prescripciones

119:80 Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos,

para que yo no quede confundido.

[Caf]

119:81 Mi alma se consume por tu salvación;

yo espero en tu palabra.

119:82 Mis ojos se consumen por tu palabra,

¿cuándo me consolarás?

119:83 Aunque estoy como un odre resecado por el humo,

no me olvido de tus preceptos.

119:84 ¿Cuántos serán los días de mi vida?

¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores?

119:85 Los orgullosos me cavan fosas,

oponiéndose a tu ley.

119:86 Todos tus mandamientos son verdaderos;

ayúdame, porque me persiguen sin motivo.

119:87 Por poco me hacen desaparecer de la tierra;

pero no abandono tus preceptos.

119:88 Vivifícame por tu misericordia,

y cumpliré tus prescripciones.

[Lámed]

119:89 Tu palabra, Señor, permanece para siempre,

está firme en el cielo.

119:90 Tu verdad permanece por todas las generaciones;

tú afirmaste la tierra y ella subsiste.

119:91 Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos,

porque todas las cosas te están sometidas.

119:92 Si tu ley no fuera mi alegría,

ya hubiera sucumbido en mi aflicción.

119:93 Nunca me olvidaré de tus preceptos:

por medio de ellos, me has dado la vida.

119:94 Sálvame, porque yo te pertenezco

y busco tus preceptos.

119:95 Los malvados están al acecho para perderme,

pero yo estoy atento a tus prescripciones.

119:96 He comprobado que toda perfección es limitada:

¡qué amplios, en cambio, son tus mandamientos!

[Mem]

119:97 ¡Cuánto amo tu ley,

todo el día la medito!

119:98 Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos,

porque siempre me acompañan.

119:99 Soy más prudente que todos mis maestros,

porque siempre medito tus prescripciones.

119:100 Soy más inteligente que los ancianos,

porque observo tus preceptos.

119:101 Yo aparto mis pies del mal camino,

para cumplir tu palabra.

119:102 No me separo de tus juicios,

porque eres tú el que me enseñas.

119:103 ¡Qué dulce es tu palabra para mi boca,

es más dulce que la miel!

119:104 Tus preceptos me hacen comprender:

por eso aborrezco el camino de la mentira.

[Nun]

119:105 Tu palabra es una lámpara para mis pasos,

y una luz en mi camino.

119:106 Hice un juramento –y lo sostengo–

de cumplir tus justas decisiones.

119:107 Estoy muy afligido, Señor:

vivifícame, conforme a tu palabra.

119:108 Acepta, Señor, las ofrendas de mis labios,

y enséñame tus decisiones.

119:109 Mi vida está en constante peligro,

pero yo no me olvido de tu ley.

119:110 Los pecadores me tienden una trampa,

pero yo no me aparto de tus preceptos.

119:111 Tus prescripciones son mi herencia para siempre,

porque alegran mi corazón.

119:112 Estoy decidido a cumplir tus preceptos,

siempre y a la perfección

[Sámec]

119:113 Detesto la doblez del corazón

y amo tu ley,

119:114 Tú eres mi amparo y mi escudo:

yo espero en tu palabra.

119:115 Que los malvados se aparten de mí:

yo cumpliré los mandamientos de mi Dios.

119:116 Sé mi sostén conforme a tu promesa, y viviré:

que mi esperanza no quede defraudada.

119:117 Dame tu apoyo y seré salvado,

y fijaré la mirada en tus preceptos.

119:118 Tú abandonas a los que se desvían de tus preceptos,

porque todo o que piensan es mentira.

119:119 Tú eliminas como escoria a los impíos,

por eso amo tus prescripciones.

119:120 Mi carne se estremece de temor por ti,

y respecto tus decisiones.

[Ain]

119:121 He obrado conforme al derecho y a la justicia:

no me entregues a mis opresores.

119:122 Otorga una garantía a mi favor,

para que no me opriman los orgullosos.

119:123 Mis ojos se consumen por tu salvación

y por tu promesa de justicia.

119:124 Trátame conforme a tu bondad,

y enséñame tus preceptos.

119:125 Yo soy tu servidor: instrúyeme,

y así conoceré tus prescripciones.,

119:126 Ha llegado, Señor, el tiempo de obrar;

han quebrantado tu ley.

119:127 Por eso amo tus mandamientos

y los prefiero al oro más fino.

119:128 Por eso me guío por tus preceptos

y aborrezco todo camino engañoso.

[Pe]

119:129 Tus prescripciones son admirables:

por eso las observo.

119:130 La explicación de tu palabra ilumina

y da inteligencia al ignorante.

119:131 Abro mi boca y aspiro hondamente,

porque anhelo tus mandamientos.

119:132 Vuelve tu rostro y ten piedad de mí;

es justo que lo hagas con los que aman tu Nombre.

119:133 Afirma mis pasos conforme a tu palabra,

para que no me domine la maldad.

119:134 Líbrame de la opresión de los hombres,

y cumpliré tus mandamientos.

119:135 Que brille sobre mí la luz de tu rostro,

y enséñame tus preceptos.

119:136 Ríos de lágrimas brotaron de mis ojos,

porque no se cumple tu ley.

[Sade]

119:137 Tú eres justo, Señor,

y tus juicios son rectos.

119:138 Tú impones tus prescripciones

con justicia y con absoluta lealtad.

119:139 El celo me consume,

porque mis adversarios olvidan tu palabra.

119:140 Tu palabra está bien acrisolada,

y por eso la amo.

119:141 Soy pequeño y despreciable,

pero no olvido tus preceptos.

119:142 Tu justicia es eterna

y tu ley es la verdad.

119:143 Cuando me asalta la angustia y la opresión,

tus mandamientos son toda mi alegría.

119:144 La justicia de tus prescripciones es eterna;

instrúyeme y viviré.

[Qof]

119:145 Yo clamo de todo corazón:

escúchame, Señor, y observaré tus preceptos.

119:146 Clamo a ti: Sálvame,

y cumpliré tus prescripciones.

119:147 Me anticipo a la aurora para implorar tu ayuda;

yo espero en tu palabra.

119:148 Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche,

para meditar tus enseñanzas.

119:149 Por tu amor, oye mi voz, Señor,

y vivifícame por tu justicia.

119:150 Se acercan a mí los ojos que me persiguen con perfidia,

los que están alejados de tu ley.

119:151 Pero tú estás cerca, Señor,

y todos tus mandamientos son verdaderos.

119:152 Yo sé desde hace mucho tiempo

que tú afirmaste para siempre tus prescripciones.

[Res]

119:153 Mira mi aflicción y líbrame,

porque me olvido de tu ley.

119:154 Defiende mi causa y sálvame;

vivifícame conforme a tu promesa.

119:155 La salvación está lejos de los impíos,

porque no buscan tus preceptos.

119:156 Tu compasión es muy grande, Señor;

vivifícame por tu justicia.

119:157 Son muchos los que me persiguen y me oprimen,

pero yo no me desvié de tus prescripciones.

119:158 Veo a los pecadores y siento indignación,

porque no cumplen tu palabra.

119:159 Mira que yo amo tus preceptos:

vivifícame, Señor, por tu amor.

119:160 Lo primordial de tu palabra es la verdad,

y tus justos juicios permanecen para siempre.

[Sin]

119:161 Los poderosos me persiguen sin motivo,

pero yo temo únicamente tu palabra.

119:162 Yo me alegro en tu promesa,

como quien logra un gran botín,

119:163 Odio y aborrezco la mentira;

en cambio, amo tu ley.

119:164 Te bendigo muchas veces al día,

porque tus juicios son justos.

119:165 Los que aman tu ley gozan de una gran paz,

nada los hace tropezar.

119:166 Yo espero tu salvación, Señor,

y cumplo tus mandamientos.

119:167 Mi alma observa tus prescripciones,

y las ama intensamente.

119:168 Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones,

porque tú conoces todos mis caminos.

[Tau]

119:169 Que mi clamor se acerque a ti, Señor:

instrúyeme conforme a tu palabra.

119:170 Que mi plegaria llegue a tu presencia:

líbrame, conforme a tu promesa,

119:171 Que mis labios expresen tu alabanza,

porque me has enseñado tus preceptos.

119:172 Que mi lengua se haga eco de tu promesa,

porque todos tus mandamientos son justos.

119:173 Que tu mano venga en mi ayuda,

porque yo elegí tus preceptos..

119:174 Yo ansío tu salvación, Señor,

y tu ley es toda mi alegría.

119:175 Que yo viva y pueda alabarte,

y que tu justicia venga en mi ayuda.

119:176 Ando errante como una oveja perdida:

ven a buscar a tu servidor.

Yo nunca olvido tus mandamientos.

Éxodo 20, 2
20:2 Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar en esclavitud.

Éxodo Capítulo 3, 13 – 15
3:13 Moisés dijo a Dios: «Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cual es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?».
3:14 Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy». Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: «Yo soy» me envió a ustedes».
3:15 Y continuó diciendo a Moisés: «Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre y así será invocado en todos los tiempos futuros.

Deuteronomio Capítulo 6, 4
6:4 Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor.

Josué Capítulo 24, 2 – 13
24:2 Entonces Josué dijo a todo el pueblo: «Así habla el Señor, el Dios de Israel: Sus antepasados, Téraj, el padre de Abraham y Najor, vivían desde tiempos antiguos al otro lado del Río, y servían a otros dioses.
24:3 Pero yo tomé a Abraham, el padre de ustedes, del otro lado del Río, y le hice recorrer todo el país de Canaán. Multipliqué su descendencia, y le di como hijo a Isaac.
24:4 A Isaac lo hice padre de Jacob y de Esaú. A Esaú le di en posesión la montaña de Seir, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto
24:5 Luego envié a Moisés y a Aarón, y castigué a Egipto con los prodigios que realicé en medio de ellos. Después los hice salir de Egipto, a ustedes
24:6 y a sus padres, y ustedes llegaron al mar. Los egipcios persiguieron a sus padres, con carros y guerreros, hasta el Mar Rojo.
24:7 Pero ellos pidieron auxilio al Señor: él interpuso una densa oscuridad entre ustedes y los egipcios, y envió contra ellos el mar, que los cubrió. Ustedes vieron con sus propios ojos lo que hice en Egipto. Luego permanecieron en el desierto durante largo tiempo,
24:8 y después los introduje en el país de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán. Cuando ellos les hicieron la guerra, yo los entregué en sus manos, y así pudieron tomar posesión de su país, porque los exterminé delante de ustedes.
24:9 Entonces Balac –hijo de Sipor, rey de Moab– se levantó para combatir contra Israel, y mandó llamar a Balaam, hijo de Beor, para que los maldijera.
24:10 Pero yo no quise escuchar a Balaam, y él tuvo que bendecirlos. Así los libré de su mano.
24:11 Después ustedes cruzaron el Jordán y llegaron a Jericó. La gente de Jericó les hizo la guerra, y lo mismo hicieron los amorreos, los perizitas, los cananeos, los hititas, los guirgasitas, los jivitas y los jebuseos; pero yo los entregué en sus manos.
24:12 Hice cundir delante de ustedes el pánico, que puso en fuga a toda esa gente y a los dos reyes amorreos. Esto no se o debes ni a tu espada ni a tu arco.
24:13 Así les di una tierra que no cultivaron, y ciudades que no edificaron, donde ahora habitan; y ustedes comen los frutos de viñas y olivares que no plantaron.

Libro de la Sabiduría 10
10:1 Ella protegió al primero que fue formado, al padre del mundo, que estaba solo cuando fue creado. Lo liberó de su propia caída
10:2 y le dio la fuerza para dominar todas las cosas.
10:3 Pero un injusto que por su ira se apartó de ella pereció a causa de su furia fratricida.
10:4 Y cuando, por culpa de él, las aguas anegaron la tierra, de nuevo la salvó la Sabiduría, guiando al justo sobre una simple madera.
10:5 Cuando las naciones, por su perversión unánime, fueron confundidas, ella reconoció al justo, lo conservó irreprochable delante de Dios y lo hizo más fuerte que la ternura hacia su hijo.
10:6 Cuando eran exterminados los impíos, ella libró a un justo, escapado del fuego que caía sobre las Cinco Ciudades.
10:7 En testimonio de semejante perversidad, humea allí todavía una tierra desolada, los arbustos dan frutos que no llegan a madurar y, como recuerdo de un alma incrédula, se alza una columna de sal.
10:8 Por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo tuvieron la desgracia de no conocer el bien, sino que, además, dejaron a los vivientes un momento de su locura, para que sus faltas no quedaran ocultas.
10:9 La Sabiduría, en cambio, libró de las fatigas a sus servidores.
10:10 Al justo que huía de la ira de su hermano, ella lo guió por senderos rectos; le mostró la realeza de Dios, y le dio el conocimiento de las cosas santas; lo hizo prosperar en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de sus esfuerzos;
10:11 lo asistió contra la codicia de sus exploradores, y lo colmó de riquezas;
10:12 lo protegió contra sus enemigos y lo defendió de los que acechaban contra él; y le otorgó la palma en un rudo combate, para que supiera que la piedad es más poderosa que todo.
10:13 Ella no abandonó al justo que fue vendido, sino que lo libró del pecado;
10:14 descendió con él a la cisterna, y no lo abandonó en la prisión hasta entregarle el cetro de la realeza y la autoridad sobre los que lo sojuzgaban; así puso en evidencia la mentira de sus calumniadores y le dio una gloria eterna.
10:15 Ella liberó de una nación opresora a un pueblo santo, a una raza irreprochable.
10:16 Entró en el alma de un servidor del Señor y enfrentó a reyes temibles con prodigios y señales.
10:17 Otorgó a los santos la recompensa de sus trabajos y los condujo por un camino admirable; fue para ellos una sombra protectora durante el día y un fulgor de estrellas durante la noche.
10:18 Los hizo pasar a pie por el Mar Rojo y los condujo a través de las aguas caudalosas.
10:19 A sus enemigos, en cambio, los sumergió y después los despidió a borbotones desde el fondo del Abismo.
10:20 Así, los justos despojaron a los impíos y celebraron, Señor, tu santo Nombre, alabando unánimemente tu mano protectora.
10:21 Porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos y soltó la lengua de los más pequeños.

Libro de la Sabiduría 11
11:1 Ella hizo prosperar sus empresas gracias a un santo profeta.
11:2 Ellos atravesaron un desierto inhabitable y levantaron sus carpas en lugares intransitados;
11:3 enfrentaron a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios.
11:4 Cuando estaban sedientos, te invocaron, y una roca escarpada les dio agua, una dura piedra les calmó la sed.
11:5 Así, lo mismo que sirvió de castigo a sus enemigos fue para ellos un beneficio en sus dificultades.
11:6 En lugar de la vertiente perenne de un río, enturbiado por una mezcla de sangre y barro,
11:7 como castigo por un decreto infanticida, les diste, contra toda esperanza, un agua abundante,
11:8 mostrándoles por la sed que soportaron entonces cómo habías castigado a sus adversarios.
11:9 Por la prueba a que fueron sometidos, aunque eran corregidos con misericordia, comprendieron los tormentos que soportaban los impíos, al ser juzgados con ira.
11:10 Porque a ellos los probaste como un padre que reprende, pero a los otros los sentenciaste como un rey implacable que condena.
11:11 Y tanto lejos como cerca de los tuyos, estaban igualmente atribulados,
11:12 ya que una doble tristeza se apoderó de ellos y gimieron al recordar el pasado:
11:13 cuando comprendieron que lo que a ellos los castigaba había sido un beneficio para los otros, sintieron la mano del Señor.
11:14 Al que antes habían hecho exponer al peligro, y luego rechazaron con desprecio, lo admiraron al final de los acontecimientos, admiraron al que antes habían abandonado en las aguas después de sufrir una sed muy diferente a la de los justos.
11:15 A causa de sus insensatos e injustos pensamientos, que los extraviaban hasta hacerles rendir culto a reptiles irracionales y a insectos despreciables, tú les enviaste como castigo una multitud de animales irracionales,
11:16 para que comprendieran que uno es castigado con lo mismo que le sirve para pecar.
11:17 Ya que tu mano omnipotente, aquella que creó el mundo de una materia informe bien podía enviar contra ellos una multitud de osos o de leones feroces,
11:18 o fieras desconocidas creadas expresamente, llenas de furor, que exhalaran un aliento de fuego, despidieran un humo nauseabundo, o lanzaran de sus ojos terribles rayos:
11:19 animales capaces, no sólo de destruirlos de un zarpazo, sino de hacerlos perecer con su aspecto terrorífico.
11:20 Aún sin esto, ellos podían ser derribados de un soplo, perseguidos por la Justicia, barridos por el soplo de tu poder. Pero tú lo has dispuesto todo con medida, número y peso.
11:21 Tu inmenso poder está siempre a tu disposición, ¿y quién puede resistir a la fuerza de tu brazo?
11:22 El mundo entero es delante de ti como un grano de polvo que apenas inclina la balanza, como una gota de rocío matinal que cae sobre la tierra.
11:23 Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes, y apartas los ojos de los pecados de los hombres para que ellos se conviertan.
11:24 Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado.
11:25 ¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado?
11:26 Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida,

Libro de la Sabiduría 12
12:1 porque tu espíritu incorruptible está en todas las cosas.
12:2 Por eso reprendes poco a poco a los que caen, y los amonestas recordándoles sus pecados, para que se aparten del mal y crean en ti, Señor.
12:3 A los antiguos habitantes de tu Tierra santa
12:4 los aborreciste por sus prácticas detestables, actos de hechicería y ritos impíos.
12:5 A esos crueles asesinos de niños, a esos devoradores de entrañas en banquetes de carne humana y de sangre, a esos iniciados en ritos sangrientos,
12:6 a esos padres asesinos de seres indefensos, decidiste hacerlos perecer por las manos de nuestros padres,
12:7 para que esta tierra, la más querida por ti entre todas, recibiera una digna colonia de hijos de Dios.
12:8 Pero aun a ellos, por ser hombres, los trataste con indulgencia, y enviaste avispas como precursores de tu ejército, para que los exterminaran gradualmente.
12:9 Ciertamente, tú hubieras podido, en una batalla campal, entregar a los impíos en manos de los justos, o bien aniquilarlos de un solo golpe por medio de animales feroces o por una sentencia inexorable.
12:10 En cambio, ejecutando poco a poco tu sentencia, les dabas oportunidad de arrepentirse, aunque no ignorabas que su origen era perverso y su malicia innata y que jamás cambiarían su manera de pensar,
12:11 porque una maldición pesaba sobre esa raza desde el principio. Y no fue por temor de nadie que les ofrecías dejar impunes sus pecados.
12:12 ¿Quién podrá decirte: «¿Qué has hecho?». ¿Quién se opondrá a tu sentencia? ¿Quién te hará algún cargo por destruir a las naciones que tú creaste? ¿Quién se levantará contra ti como vengador de los injustos?
12:13 Porque, fuera de ti, no hay otro Dios que cuide de todos, a quien tengas que probar que tus juicios no son injustos;
12:14 ni tampoco hay rey ni soberano que pueda enfrentarse contigo para defender a los que tú has castigado.
12:15 Como eres justo, riges el universo con justicia, y consideras incompatible con tu poder condenar a quien no merece ser castigado.
12:16 Porque tu fuerza es el principio de tu justicia, y tu dominio sobre todas las cosas te hace indulgente con todos.
12:17 Tú muestras tu fuerza cuando alguien no cree en la plenitud de tu poder, y confundes la temeridad de aquellos que la conocen.
12:18 Pero, como eres dueño absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos gobiernas con gran indulgencia, porque con sólo quererlo puedes ejercer tu poder.
12:19 Al obrar así, tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento.
12:20 Si a los enemigos de tus hijos, que eran reos de muerte, los castigaste con tanta consideración y miramiento, dándoles el tiempo y el lugar para apartarse de su maldad,
12:21 ¡con cuántas más precauciones habrás juzgado a tus hijos, tú que con juramentos y alianzas, hiciste a sus padres tan magníficas promesas!
12:22 Así, cuando castigas a nuestros enemigos con moderación, nos instruyes a fin de que, al juzgar a los otros, recordemos tu bondad y, al ser juzgados, contemos con tu misericordia.;
12:23 Por eso, a los que en su locura habían llevado una vida injusta, los atormentaste con sus propias abominaciones,
12:24v porque se habían extraviado demasiado lejos, por los caminos del error, tomando por dioses a los animales más viles y despreciables y dejándose engañar como niños sin juicio.
12:25 Entonces, como a niños que no razonan, les enviaste un castigo irrisorio.
12:26 Pero aquellos que no se enmendaron con esa corrección irrisoria soportarán un juicio digno de Dios.
12:27 Exasperados por los animales que los hacían sufrir y viéndose castigados por aquellos a quienes tenían por dioses, reconocieron como Dios verdadero al que antes se negaban a conocer. Por eso se abatió sobre ellos todo el rigor de la condena. Es así, que cayó sobre ellos el peor de los castigos.

Libro de la Sabiduría 13
13:1 Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a «Aquel que es»., al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice.
13:2 En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo.
13:3 Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron como dioses, piensen cuánto más excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó.
13:4 Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó.
13:5 Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas, si llega, por analogía, a contemplar a su Autor,
13:6 Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo;
13:7 como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el espectáculo del mundo!
13:8 Pero ni aún así son excusables:
13:9 si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?
13:10 ¡Desgraciados, porque han puesto su esperanza en cosas muertas, los que llamaron dioses a obras fabricadas por las manos del hombre, al oro y la plata trabajados con arte, a figuras de animales, o a una piedra sin valor esculpida por una mano antigua!
13:11 Tomemos por ejemplo un leñador: él derriba con la sierra un árbol fácil de voltear, le quita hábilmente toda la corteza, lo trabaja con maestría y hace con él un objeto útil para el uso común.
13:12 Con las astillas que sobran calienta su comida y sacia su apetito.
13:13 Pero queda todavía un resto que no sirve para nada, un tronco retorcido y lleno de nudos: él lo toma, lo esculpe para llenar sus ratos de ocio, lo talla con habilidad en sus momentos libres, y le da forma humana
13:14 o lo hace semejante a un vil animal. Después, lo recubre de minio, colorea la superficie de rojo, y disimula todos sus efectos con un enduido;
13:15 le prepara un sitio adecuado, lo coloca en la pared y lo asegura con un clavo.
13:16 De esa manera, toma precauciones para que no se caiga, sabiendo que no puede valerse por sí mismo, porque no es más que una imagen y tiene necesidad de ayuda.
13:17 Sin embargo, cuando ruega por sus bienes, por su hogar o sus hijos, no se avergüenza de dirigir la palabra a ese objeto sin vida: ¡reclama salud a un inválido,
13:18 implora vida a un muerto, pide socorro al más inexperto; al emprender un viaje, ruega al que es incapaz de dar un paso;
13:19 para sus ganancias, sus empresas y el éxito de sus trabajos, pide vigor al que no tiene en sus manos ningún vigor!

Libro de la Sabiduría 14
14:1 Otro se embarca dispuesto a surcar las olas bravías e invoca a una madera más carcomida que la nave que lo lleva.
14:2 Porque esa nave fue concebida por el afán de lucro y construida por la sabiduría artesanal,
14:3 pero es tu Providencia, Padre, la que dirige el timón. Sí, tú has abierto un camino en el mar y un sendero seguro entre las olas,
14:4 mostrando así que puedes salvar de todo peligro, incluso si uno se embarca sin ninguna experiencia.
14:5 Tú no quieres que las obras de tu Sabiduría sean estériles: por eso los hombres confían su vida a una simple madera, y atraviesan a salvo las olas sobre una frágil embarcación.
14:6 Así, en el principio, mientras perecían los gigantes orgullosos, la esperanza del mundo se refugió en una débil embarcación, que, dirigida por tu mano, dejó al futuro el germen de nuevas generaciones.
14:7 Bendita la madera convertida en instrumento de justicia,
14:8 pero maldito el ídolo hecho por manos humanas, tanto él como su autor: este por haberlo fabricado y aquel porque, siendo corruptible, fue llamado dios.
14:9 Porque Dios detesta igualmente al impío y su impiedad,
14:10 y el objeto fabricado será castigado junto con su autor.
14:11 Por eso también serán juzgados los ídolos de las naciones, ya que, entre las criaturas de Dios, se convirtieron en una abominación, en motivo de escándalo para las almas de los hombres y en una trampa para los pies de los insensatos.
14:12 La invención de los ídolos es el origen de la fornicación, y su descubrimiento, la corrupción de la vida.
14:13 Ellos no existían al principio ni existirán para siempre,
14:14 sino que entraron en el mundo por la superstición humana: por eso les está reservado un rápido fin.
14:15 Un padre, afligido por un duelo prematuro, encarga una imagen de su hijo tan pronto arrebatado, y al que antes no era más que un cadáver, ahora lo honra como a un dios y transmite a los suyos misterios y ritos,
14:16 Luego, con el tiempo, esta impía costumbre es observada como ley.
14:17 Asimismo, por orden de los soberanos, se rendía culto a las estatuas: como no se los podía honrar en persona, a causa de la distancia, reprodujeron esa figura lejana, fabricando una imagen visible del rey que veneraban; así se adulaba con fervor al ausente como si estuviera presente.
14:18 La ambición del artista contribuyó a extender este culto, atrayendo incluso a los que ni siquiera conocían al rey,
14:19 porque aquel, deseoso sin duda de complacer al soberano, empleó todo su arte para hacerlo más hermoso de lo que era;
14:20 y la gente, seducida por el encanto de la obra, convirtió en objeto de adoración al que poco antes honraba como a un hombre.
14:21 Y esto resultó una acechanza para los vivientes, ya que los hombres, víctimas del infortunio o de la tiranía, atribuyeron a piedras y maderas el Nombre incomunicable.
14:22 Pero no les bastó equivocarse en el conocimiento de Dios, sino que, debatiéndose en la tremenda lucha provocada por la ignorancia, ellos dan a tantos males el nombre de paz.
14:23 Con sus ritos infanticidas, sus misterios ocultos y sus frenéticas orgías de costumbres extravagantes,
14:24 ya no conservan puros, ni la vida ni el matrimonio; uno elimina al otro a traición o lo aflige por el adulterio.
14:25 En todas partes reina el caos: sangre y muerte, robo y fraude, corrupción, deslealtad, agitación, perjurio,
14:26 vejación de los buenos, olvido de los beneficios, contaminación de las almas, perversión sexual, desorden en el matrimonio, adulterio y libertinaje.
14:27 Porque el culto de los ídolos sin nombre es principio, causa y fin de todo mal,
14:28 sea que se diviertan hasta el delirio o pronuncien falsos vaticinios, sea que vivan en la injusticia o perjuren con toda tranquilidad;
14:29 y como ellos ponen su confianza en ídolos sin vida, no esperan ningún daño de sus falsos juramentos.
14:30 Pero recibirán su merecido por un doble motivo: porque, al entregarse a los ídolos, se han hecho una falsa idea de Dios, y porque han jurado injusta y falsamente, menospreciando la santidad.
14:31 Porque no es el poder de aquellos por quienes se jura, sino el justo castigo reservado a los pecadores, lo que recae siempre sobre la transgresión de los injustos.

Libro de la Sabiduría 15
15:1 Pero tú, Dios nuestro, eres bondadoso y fiel, eres paciente y todo lo administras con misericordia.
15:2 Aun cuando pecamos, pertenecemos a ti, ya que reconocemos tu soberanía; pero no pecaremos, sabiendo que nos has contado como tuyos.
15:3 Porque conocerte a ti es la perfecta justicia y reconocer tu soberanía es la raíz de la inmortalidad.
15:4 No nos han extraviado las invenciones de un arte humano perverso ni el esfuerzo estéril de los pintores de quimeras: esas figuras embadurnadas de colores abigarrados,
15:5 cuya contemplación excita la pasión de los necios y les hace desear la figura inanimada de una imagen sin vida.
15:6 ¡Amantes del mal y dignos de tales esperanzas son los que las fabrican, las desean y las adoran!
15:7 Así un alfarero amasa laboriosamente la tierra blanda y modela cada uno de los objetos que usamos. Con la misma arcilla modela indistintamente objetos destinados a un uso noble y otros que tendrán un destino contrario; pero es el alfarero el que decide cuál será la función de cada uno de ellos.
15:8 Después, con un esfuerzo mal empleado, utiliza la misma arcilla para modelar un falso dios, y el que hace eso es un hombre que poco antes nació de la tierra y dentro de poco volverá a la tierra de donde fue sacado, cuando se le pida que devuelva su alma.
15:9 Sin embargo, en vez de preocuparse de que pronto va a morir y de la brevedad de su vida, rivaliza con los orfebres y plateros, imita a los forjadores de bronce y se enorgullece de fabricar lo que es falso.
15:10 Su corazón no es más que ceniza, su esperanza es más vil que la tierra, y su vida más despreciable que la arcilla.
15:11 Porque desconoce a aquel que lo modeló, al que le infundió un alma capaz de actuar y le transmitió un soplo vital.
15:12 El piensa que nuestra vida es un juego y la existencia, una feria para obtener ganancias: «Es necesario, dice, ganar por todos los medios, aunque sean malos».
15:13 Porque él sabe bien que peca más que cualquier otro cuando de una materia terrestre fabrica objetos frágiles y estatuas.
15:14 Pero los más insensatos de todos, y más infelices que el alma de un niño, son los enemigos que oprimieron a tu pueblo,
15:15 ya que tuvieron por dioses a todos los ídolos de las naciones, que no pueden valerse de los ojos para ver, ni de las narices para respirar, ni de los oídos para oír, ni de los dedos de las manos para tocar, y cuyos pies no sirven para caminar.
15:16 Porque es un hombre el que hizo esos ídolos, uno que recibió en préstamo el aliento, el que los modeló, pero ningún hombre puede modelar un dios semejante a sí mismo:
15:17 siendo mortal, con sus manos impías, sólo puede producir una obra muerta. El vale más que los objetos que adora, ya que él tiene vida, pero aquellos no la tendrán jamás.
15:18 Ellos adoran incluso a los animales más repugnantes, que superan en estupidez a todos los demás,
15:19 a los que ni siquiera tienen la belleza que hace atrayentes a otros animales, y están excluidos del elogio y la bendición de Dios.

Libro de la Sabiduría 16
16:1 Por eso, con toda justicia fueron castigados con seres semejantes y atormentados con una infinidad de bichos.
16:2 En lugar de ese castigo, fuiste benévolo con tu pueblo, y para satisfacer su voraz apetito, le preparaste como alimento un manjar exquisito: ¡las codornices!
16:3 Así los egipcios, a pesar de su deseo de comer, perdieron el apetito natural, ante el aspecto repugnante de los animales enviados contra ellos; tu pueblo, en cambio, sometido a privación por poco tiempo, participó de un manjar exquisito.
16:4 Porque era necesario que a aquellos opresores les sobreviniera una penuria inevitable y que a estos sólo se les hiciera ver cómo eran atormentados sus enemigos.
16:5 Incluso cuando se desencadenó sobre tu pueblo el furor terrible de animales feroces, y ellos perecían por la mordedura de serpientes huidizas, tu ira no duró hasta el extremo.
16:6 A manera de advertencia, fueron atribulados por poco tiempo, teniendo ya una prenda de salvación para que recordaran el mandamiento de tu Ley;
16:7 en efecto, aquel que se volvía hacia ella era salvado, no por lo que contemplaba, sino por ti, el Salvador de todos.
16:8 Así demostraste a nuestros enemigos que eres tú el que libra de todo mal:
16:9 ellos murieron por la picadura de langostas y moscas, y no se podía encontrar un remedio para sus vidas, porque merecían ser castigados por esos animales.
16:10 Pero contra tus hijos, ni siquiera pudieron los dientes de las serpientes venenosas, porque tu misericordia vino a su encuentro y los sanó.
16:11 Para que se acordaran de tus palabras, eran aguijoneados y se curaban rápidamente, no sea que cayeran en un profundo olvido y así quedaran excluidos de tu acción bienhechora.
16:12 Y no los sanaron las hierbas ni los ungüentos sino tu palabra, Señor, que todo lo cura.
16:13 Porque tú tienes poder sobre la vida y la muerte, haces bajar a las puertas del Abismo y haces subir de allí.
16:14 El hombre, en su malicia, puede matar, pero no hace volver el espíritu una vez que se fue, ni libera al alma recibida por el Abismo.
16:15 Es imposible escapar de tu mano.
16:16 Los impíos que rehusaban conocerte fueron golpeados por la fuerza de tu brazo: los acosaron lluvias insólitas, granizadas, aguaceros implacables, y el fuego los consumió.
16:17 Pero lo más extraño era que en el agua, que todo lo apaga, el fuego se encendía más, porque el universo combate en defensa de los justos.
16:18 Unas veces, las llamas se apaciguaban para no abrasar a los animales enviados contra los impíos, y para que, al verlas, estos se sintieran perseguidos por un juicio de Dios.
16:19 Otras veces, dentro mismo del agua, las llamas ardían con una fuerza superior a la del fuego, para destruir las cosechas de una tierra injusta.
16:20 En lugar de esto, nutriste a tu pueblo con un alimento de ángeles, y sin que ellos se fatigaran, les enviaste desde el cielo un pan ya preparado, capaz de brindar todas las delicias y adaptado a todos los gustos.
16:21 Y el sustento que les dabas manifestaba tu dulzura hacia tus hijos, porque, adaptándose al gusto del que lo comía, se transformaba según el deseo de cada uno.
16:22 La nieve y el hielo resistían al fuego sin derretirse, a fin de que supieran que solamente los frutos de los enemigos eran destruidos por el fuego que ardía en medio del granizo y fulguraba bajo la lluvia;
16:23 mientras que, por el contrario, ese mismo fuego olvidaba hasta su propio poder, para respetar el alimento de los justo.
16:24 Porque la creación, que está al servicio de ti, su Creador, se pone en tensión para castigar a los injustos y se distiende para beneficiar a los que confían en ti.
16:25 Por eso también entonces, transformándose completamente, ella estaba al servicio de tu generosidad, que a todos alimenta, de acuerdo con el deseo de los que te suplicaban.
16:26 Así los hijos que tú has amado, Señor, debían aprender que no son las diversas clases de frutos los que alimentan al hombre, sino que es tu palabra la que sostiene a los que creen en ti.
16:27 Porque lo que el fuego no lograba destruir se derretía al simple calor de un tenue rayo de sol,
16:28 para que se pusiera bien de manifiesto que hay que anticiparse al sol para darte gracias y encontrarse contigo al despuntar el día.
16:29 Pero la esperanza del ingrato se diluirá como la escarcha invernal y correrá como agua inservible.

Libro de la Sabiduría 17
17:1 Grandes e inenarrables son tus juicios, por eso, las almas ignorantes se extraviaron.
17:2 Porque cuando los impíos pensaban que podían oprimir a una nación santa, yacían encadenados en las tinieblas, prisioneros de una larga noche, encerrados bajo sus techos, excluidos de la providencia eterna.
17:3 Ellos pensaban mantenerse ocultos con sus pecados secretos, bajo el oscuro velo del olvido, pero fueron dispersados, presa de terrible espanto, y aterrorizados por fantasmas.
17:4 Porque el reducto que los protegía no los preservaba del miedo; ruidos estremecedores resonaban a su alrededor y se les aparecían espectros lúgubres, de rostro sombrío.
17:5 Ningún fuego tenía fuerza suficiente para alumbrar, ni el resplandor brillante de las estrellas lograba iluminar aquella horrible noche.
17:6 Solamente brillaba para ellos una masa de fuego que se encendía por sí misma, sembrando el terror, y una vez desaparecida aquella visión, quedaban aterrados y consideraban lo que habían visto peor de lo que era.
17:7 Los artificios de la magia resultaban ineficaces, y su pretendida ciencia quedaba vergonzosamente desmentida,
17:8 porque los que prometían liberar las almas enfermas de temores y sobresaltos, estaban, ellos mismos, enfermos de un temor ridículo.
17:9 Aunque nada terrorífico les infundiera temor, horrorizados por el paso de los bichos y el silbido de los reptiles,
17:10 se morían de miedo, y hasta rehusaban mirar el aire, del que nadie puede escapar.
17:11 Porque la maldad es cobarde y su propio testimonio la condena: acosada por la conciencia, imagina siempre lo peor.
17:12 El miedo, en efecto, no es sino el abandono de la ayuda que da la reflexión:
17:13 cuanto menos se cuenta con esa seguridad interior, tanto más grave se considera ignorar la causa del tormento.
17:14 Durante esa noche verdaderamente impotente, salida de las profundidades del Abismo impotente, sumergidos en un mismo sueño,
17:15 eran perseguidos a la vez por espectros monstruosos y paralizados por el desfallecimiento de su alma, porque un terror repentino e inesperado los había invadido.
17:16 Así, cualquiera que caía en ese estado quedaba prisionero, encerrado en esa prisión sin hierros.
17:17 Ya fuera labrador o pastor, o trabajara en lugares solitarios, al ser sorprendido, tenía que soportar la ineludible necesidad,
17:18 porque todos estaban atados por una misma cadena de tinieblas. El silbido del viento, el canto melodioso de los pájaros en la arboleda, el ruido cadencioso de las aguas en su impetuoso correr,
17:19 el violento estruendo de las rocas cayendo en avalanchas, la invisible carrera de animales encabritados, el rugido de las fieras más salvajes, el eco que retumba en los huecos de las montañas, todo los llenaba de terror y los paralizaba.
17:20 Porque el mundo entero estaba iluminado por una luz resplandeciente y se dedicaba libremente a sus trabajos;
17:21 solamente sobre ellos se extendía una pesada noche, imagen de las tinieblas que les estaban reservadas. Pero más que de las tinieblas, ellos sentían el peso de sí mismos.

Libro de la Sabiduría 18
18:1 Para tus santos, en cambio, brillaba una intensa luz. Los egipcios, que oían sus voces, sin distinguir su figura, los consideraban dichosos porque no tenían que sufrir como ellos,
18:2 les daban gracias porque no se vengaban de los daños recibidos, y les pedían perdón por su actitud hostil.
18:3 En lugar de esas tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, para que les sirviera de guía en un camino desconocido y del sol inofensivo en su gloriosa emigración.
18:4 Pero merecían estar privados de la luz y prisioneros de las tinieblas los que habían retenido cautivos a tus hijos, por quienes debía transmitirse al mundo la luz incorruptible de la Ley.
18:5 Como ellos habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos y de los niños expuestos al peligro, uno solo se salvó para castigarlos, tú les arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste perecer a todos juntos en las aguas impetuosas.
18:6 Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído, se sintieran reconfortados.
18:7 Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos;
18:8 porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti.
18:9 Por eso, los santos hijos de los justos ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común acuerdo esta ley divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos peligros; y ya entonces entonaron los cantos de los Padres.
18:10 Le hacía eco el clamor confuso de sus enemigos, y se propagaban los gritos lastimeros de los que lloraban a sus hijos.
18:11 Un mismo castigo hería al esclavo y al dueño, el hombre del pueblo sufría lo mismo que el rey.
18:12 Todos por igual tenían innumerables cadáveres, abatidos por el mismo género de muerte. Los sobrevivientes no daban abasto para sepultarlos, porque en un instante había sido destruido lo mejor de su estirpe.
18:13 Así, aquellos que a causa de los sortilegios se habían vuelto totalmente incrédulos, ante la pérdida de sus primogénitos, confesaron que ese pueblo era hijo de Dios.
18:14 Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera,
18:15 tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país condenado al exterminio. Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable,
18:16 se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra.
18:17 Entonces, bruscamente, las visiones de horribles pesadillas los sobresaltaron, y los invadieron terrores inesperados.
18:18 Tendidos medio muertos por todas partes, hacían saber cuál era la causa de su muerte,
18:19 porque los sueños que los habían agitado se lo habían advertido de antemano, para que no perecieran sin saber por qué padecían esos males.
18:20 También los justos experimentaron la muerte, y una multitud fue masacrada en el desierto. Pero la ira divina no duró mucho tiempo,
18:21 porque muy pronto un hombre irreprochable salió en su defensa, con las armas de su propio ministerio: la oración y el incienso expiatorio. El afrontó la cólera divina y puso fin a la calamidad, demostrando así que era tu servidor.
18:22 El venció la animosidad divina, no con la fuerza del cuerpo ni con el poder de las armas, sino que, por medio de la palabra, hizo entrar en razón al que infligía el castigo, recordándole las alianzas y los juramentos hechos a los Padres.
18:23 Cuando los cadáveres yacían amontonados unos sobre otros, él se interpuso, contuvo la cólera divina y le cerró el camino hacia los que aún vivían.
18:24 Porque sobre sus vestiduras sacerdotales estaba el mundo entero, sobre las cuatro hileras de piedras preciosas estaban grabados los nombres gloriosos de los Padres, y sobre la diadema de su cabeza estaba tu Majestad.
18:25 Ante esto, el Exterminador retrocedió lleno de temor, ya que bastaba con una sola prueba de tu ira.

Libro de la Sabiduría 19
19:1 Pero sobre los impíos se abatió hasta el fin una ira despiadada, porque Dios tenía previsto lo que ellos harían:
19:2 después de dejar que el pueblo se fuera, y de ungirlos a partir apresuradamente, ellos, cambiando de idea, saldrían a perseguirlos.
19:3 En efecto, cuando todavía celebraban sus ritos fúnebres y se lamentaban junto a las tumbas de sus muertos, concibieron otro proyecto descabellado: a los que ellos mismos habían rogado que se fueran los comenzaron a perseguir como fugitivos.
19:4 La fuerza de las cosas los arrastraba con toda justicia a ese extremo y les hacía olvidar lo que había sucedido, para que terminaran de sufrir el castigo que aún faltaba a sus tormentos:
19:5 así, mientras tu pueblo emprendía una maravillosa travesía, ellos encontrarían una muerte insólita.
19:6 Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza, para que tus hijos fueran preservados incólumes.
19:7 Se vio a la nuble cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas:
19:8 por allí paso todo un pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios admirables.
19:9 Eran como caballos en un pastizal y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su liberador.
19:10 Todavía recordaban lo que había sucedido en su destierro: cómo los mosquitos, en lugar de reproducirse naturalmente, fueron producidos por la tierra, y cómo las ranas, en lugar de nacer de otros animales acuáticos, fueron vomitadas por el Río en gran cantidad.
19:11 Más tarde, vieron también un nuevo modo de nacer las aves: cuando, excitados por la gula, ellos reclamaron manjares delicados,
19:12 para reconfortarlos, subieron codornices desde el mar.
19:13 Pero sobre los pecadores se abatieron los castigos, no sin antes ser preanunciados por la furia de los rayos: con toda justicia, ellos sufrían a causa de su maldad, ya que habían llevado al extremo su odio contra el extranjero.
19:14 Porque otros no recibieron a los desconocidos que llegaban, pero estos redujeron a servidumbre a huéspedes bienhechores.
19:15 Más aún, aquellos –y eso se les tendrá en cuenta– mostraron desde el principio hostilidad ante el extranjero;
19:16 pero estos, en cambio, después de recibir a tu pueblo con fiestas, y de hacerlo participar de sus mismos derechos, lo maltrataron con terribles trabajos.
19:17 Por eso fueron castigados con la ceguera, como aquellos otros a las puertas del justo cuando rodeados de profundas tinieblas, cada uno buscaba el acceso de su puerta.
19:18 Así, los elementos intercambiaban entre sí sus propiedades, como en un instrumento de cuerdas los sonidos cambian su ritmo, permaneciendo siempre la misma tonalidad. Esto es lo que se infiere claramente al examinar lo sucedido:
19:19 seres terrestres se volvían acuáticos, los que nadan se desplazaban sobre la tierra;
19:20 el fuego superaba en el agua su propia fuerza y el agua olvidaba su poder de apagar;
19:21 las llamas, por el contrario, no consumían la carne de los seres corruptibles que pasaban por ellas, ni tampoco derretían aquel alimento divino, parecido a la escarcha y tan fácil de disolverse.
19:22 Por todos los medios, Señor, tú has engrandecido y glorificado a tu pueblo, y no has dejado de asistirlo en todo tiempo y lugar.

Génesis 15, 13 – 16
15:13 El Señor le dijo: «Tienes que saber que tus descendientes emigrarán a una tierra extranjera. Allí serán esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años.
15:14 Pero yo juzgaré a la nación que los esclavizará, y después saldrán cargados de riquezas.
15:15 Tú, en cambio, irás en paz a reunirte con tus padres, y serás sepultado después de una vejez feliz.
15:16 Sólo a la cuarta generación tus descendientes volverán aquí, porque hasta ahora no se ha colmado la iniquidad de los amorreos».

Éxodo Capítulo 3, 7 – 10
3:7 El Señor dijo: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos.
3:8 Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos.
3:9 El clamor de los israelitas ha llegado hasta mi y he visto cómo son oprimidos por los egipcios.
3:10 Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas».

Josué Capítulo 1, 1 – 5
1:1 Después de la muerte de Moisés, el servidor del Señor, el Señor dijo a Josué, hijo de Nun y ayudante de Moisés:
1:2 «Mi servidor Moisés ha muerto. Ahora levántate y cruza el Jordán con todo este pueblo, para ir hacia la tierra que yo daré a los israelitas.
1:3 Yo les entrego todos los lugares donde ustedes pondrán la planta de sus pies, como se lo prometí a Moisés.
1:4 El territorio de ustedes se extenderá desde el desierto y desde el Líbano hasta el Gran Río, el río Eufrates, y hasta el Gran Mar, al occidente.
1:5 Mientras vivas, nadie resistirá delante de ti; yo estaré contigo como estuve con Moisés: no te dejaré ni te abandonaré.

Josué Capítulo 21, 45
21:45 Ni una sola de las admirables promesas que el Señor había hecho a los israelitas cayó en el vacío: todas se cumplieron.

Josué Capítulo 23, 14
23:14 Ya estoy a punto de irme por el camino que les toca recorrer a todos. Reconozcan entonces con todo su corazón y con toda su alma, que ni una sola de todas esas admirables promesas que les hizo el Señor, ha caído en el vacío: todas se han cumplido, y no falló ni una sola.

1 Reyes Capítulo 8, 56
56 “Niech będzie błogosławiony Pan, który dał pokój swemu ludowi, Izraelowi, według tego wszystkiego, co zapowiedział; za to, że nie uchybił ani jednemu wypowiedzianemu słowu z wszelkiej obietnicy pomyślności, danej przez swego sługę Mojżesza.

Isaías Capítulo 9, 7
9:7 El Señor ha enviado una palabra a Jacob. Ella caerá sobre Israel: (10)

Salmo Capítulos 107, 20
107:20 envió su palabra y los sanó,
salvó sus vidas del sepulcro.

Salmo 147, 15
147:15 Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente;

Zacarías 1, 6
1:6 Pero mis palabras y mis decretos, que yo había ordenado a mis servidores los profetas, ¿acaso no alcanzaron a sus padres? Por eso, ellos se convirtieron y dijeron: «El Señor de los ejércitos nos ha tratado según nuestros caminos y nuestras acciones, como había resuelto hacerlo».

Jeremías Capítulo 1, 12
1:12 Entonces el Señor me dijo: «Has visto bien, porque yo vigilo sobre mi palabra para realizarla».

Números 23, 19
23:19 Dios no es un hombre, para mentir; ni es un mortal, para desdecirse: ¿Acaso él dice y no hace, promete una cosa y no cumple?

Isaías Capítulo 55, 10 – 11
55:10 Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come,
55:11 así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

Deuteronomio Capítulo 9, 5
9:5 No son ni tu justicia ni la rectitud de tu corazón las que te harán tomar posesión de esa tierra. todo lo contrario: es a causa de la maldad de esas naciones que el Señor las despoja ante ti, para cumplir la promesa que él juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.

1 Reyes Capítulo 2, 4
2:4 y el Señor mantendrá esta palabra que me ha dicho: Si tus hijos vigilan su conducta, caminando delante de mí con fidelidad, de todo corazón y con toda su alma, nunca te faltará un descendiente en el trono de Israel.

Jeremías Capítulo 11, 5
11:5 Así mantendré el juramento que hice a sus padres, de darles una tierra que mana leche y miel, como sucede en el día de hoy. Yo respondí: «Amén, Señor».

Isaías Capítulo 44, 7 – 8
44:7 ¿Quién es como yo? ¡Que lo proclame! ¡Que lo haga saber y me lo demuestre! ¿Quién hizo oír desde siempre lo que va a sobrevenir y nos anuncia lo que va a suceder?
44:8 ¡No tiemblen ni teman! ¿No te lo predije y anuncié hace tiempo? Ustedes son mis testigos: ¿hay algún dios fuera de mí? ¡No hay ninguna Roca! ¡Yo no la conozco!

Salmos Capítulos 105, 31.34
105:31 dio una orden y vinieron los insectos,
los mosquitos invadieron el país.
105:34 dio una orden, y vinieron langostas
y pulgones en número incontable

Isaías Capítulo 44, 26.28
44:26 Yo confirmo la palabra de mis servidores y cumplo el designio de mis mensajeros. Yo digo de Jerusalén» «¡Que sea habitada!», y de las ciudades de Judá: «¡Que sean reconstruidas!», y yo restauraré sus ruinas.
44:28 Yo digo de Ciro: «¡Mi pastor!». El cumplirá toda mi voluntad, diciendo de Jerusalén: «¡Que sea reconstruida!», y del Templo: «¡Se pondrán tus cimientos!».

Salmo 33, 6 – 9
33:6 La palabra del Señor hizo el cielo,
y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;
33:7 él encierra en un cántaro las aguas del mar
y pone en un depósito las olas del océano.
33:8 Que toda la tierra tema al Señor,
y tiemblen ante él los habitantes del mundo;
33:9 porque él lo dijo, y el mundo existió,
él dio una orden, y todo subsiste.

Génesis 1
1:1 Al principio Dios creó el cielo y la tierra.
1:2 La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas.
1:3 Entonces Dios dijo: «Que exista la luz». Y la luz existió.
1:4 Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas;
1:5 y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.
1:6 Dios dijo: «Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas». Y así sucedió.
1:7 Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él;
1:8 y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.
1:9 Dios dijo: «Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme». Y así sucedió.
1:10 Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno.
1:11 Entonces dijo: «Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro». Y así sucedió.
1:12 La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno.
1:13 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.
1:14 Dios dijo: «Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años,
1:15 y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así sucedió.
1:16 Dios hizo que dos grandes astros –el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche– y también hizo las estrellas.
1:17 Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra,
1:18 para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno.
1:19 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.
1:20 Dios dijo: «Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo».
1:21 Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno.
1:22 Entonces los bendijo, diciendo: «Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra».
1:23 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.
1:24 Dios dijo: «Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie». Y así sucedió.
1:25 Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.
1:26 Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».
1:27 Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.
1:28 Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».
1:29 Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento.
1:30 Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió.
1:31 Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.

Lamentaciones Capítulo 3, 37
3:37 [Mem] ¿Quién dijo algo y eso sucedió, sin que el Señor lo ordenara?

Judit 16, 14
16:14 Que te sirvan todas las criaturas, porque tú lo dijiste y fueron hechas, enviaste tu espíritu y él las formó, y nadie puede resistir a tu voz.

Libro de la Sabiduría 9, 1
9:1 «Dios de los Padres y Señor misericordioso, que hiciste todas las cosas con tu palabra,

Eclesiástico 42, 15
42:15 Ahora voy a recordar las obras del Señor, lo que yo he visto, lo voy a relatar: por las palabras del Señor existen sus obras.

Isaías Capítulo 40, 26
40:26 Levanten los ojos a lo alto y miren: ¿quién creó todos estos seres? El que hace salir a su ejército uno por uno y los llama a todos por su nombre: ¡su vigor es tan grande, tan firme su fuerza, que no falta ni uno solo!

Isaías Capítulo 27
El castigo de Leviatán

27:1 Aquel día, el Señor castigará con su espada bien templada, grande y fuerte, a Leviatán, la Serpiente huidiza, a Leviatán, la Serpiente tortuosa, y matará al Dragón que está en el mar.

El canto de la viña

27:2 Aquel día, canten a la viña deliciosa.
27:3 Yo, el Señor, soy su guardián, la riego constantemente; para que nadie le haga daño, la cuido día y noche.
27:4 Ya no estoy enojado: aunque haya cardos y espinas iré a luchar contra ellos y los quemaré todos juntos,
27:5 A menos que se acojan a mi amparo, que hagan las paces conmigo: ¡sí que hagan las paces conmigo!

La expiación de los pecados de Israel

27:6 En los días que vendrán, Jacob echará raíces, Israel florecerá, dará brotes, y llenará el mundo con sus frutos.
27:7 ¿Acaso el Señor lo ha golpeado como golpeó al que lo golpeaba? ¿Lo ha matado como mató a los que lo mataban?
27:8 al expulsarlo, al despoblarlo, has concluido tu pleito con él. El lo arrolló con su soplo violento, en un día de viento del este.
27:9 Así será expiada la iniquidad de Jacob, y este será el fruto de la remisión de su pecado; ¡él tratará todas las piedras de altar como piedra caliza que se tritura, los postes sagrados y los altares de incienso no quedarán en pie!

La ciudad abandonada

27:10 La plaza fuerte está solitaria, es un pastizal abierto, abandonado como el desierto. Allí va a pacer el ternero, allí se recuesta y deshoja las ramas.
27:11 al secarse, se quiebran las ramas, y vienen mujeres a prenderles fuego. Porque este es un pueblo sin inteligencia por eso su Creador no le tiene compasión. el que lo formó no se apiada de él.

El retorno de los israelitas

27:12 Aquel día, el Señor trillará el grano desde el curso del Río hasta el Torrente de Egipto, y ustedes, israelitas, serán espigados uno por uno.
27:13 Aquel día, sonará la gran trompeta, y vendrán los que estaban perdidos en el país de Asiria y los desterrados en el país de Egipto, para adorar al Señor sobre la santa Montaña, en Jerusalén.

Oráculos sobre Israel y Judá

Salmo 107, 25
107:25 Con su palabra desató un vendaval,
que encrespaba las olas del océano: (26)

Salmo 147, 15 – 18
147:15 Envía su mensaje a la tierra,

su palabra corre velozmente;

147:16 reparte la nieve como lana

y esparce la escarcha como ceniza.

147:17 El arroja su hielo como migas,

y las aguas se congelan por el frío;

147:18 da una orden y se derriten,

hace soplar su viento y corren las aguas.

Job Capítulo 37, 5 – 13
37:5 Dios nos hace contemplar maravillas, realiza grandes cosas, que no llegamos a entender.
37:6 Cuando dice a la nieve: «Cae sobre la tierra», y a los aguaceros: «Lluevan con fuerza»,
37:7 él suspende la actividad de los hombres, para que todos reconozcan su obra;
37:8 las fieras se meten en sus guaridas y se refugian en sus madrigueras.
37:9 De la constelación austral irrumpe la tormenta, y el frío, de los vientos del norte.
37:10 Al soplo de Dios se forma el hielo y se congela la extensión de las aguas.
37:11 El carga la nube de humedad, y el nubarrón expande su relámpago,
37:12 que gira en derredor, conforme a sus planes, para ejecutar cada uno de sus mandatos por toda la superficie de la tierra:
37:13 sea que cumpla su voluntad para un castigo o para dispensar sus beneficios.

Eclesiástico 39, 17.31
39:17 Por su palabra, las aguas se detuvieron como una masa; por una de sus órdenes, se formaron los depósitos de agua.
39:31 todos ellos se alegran de sus órdenes y están sobre la tierra dispuestos a servirlo: llegado el momento, no transgredirán su palabra.

Libro de la Sabiduría 16, 26
16:26 Así los hijos que tú has amado, Señor, debían aprender que no son las diversas clases de frutos los que alimentan al hombre, sino que es tu palabra la que sostiene a los que creen en ti.

Deuteronomio Capítulo 8, 3
8:3 Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el maná, ese alimento que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.

Isaías Capítulo 40, 8
40:8 La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre».

Daniel Capítulo 9
9:1 El primer año de Darío, hijo de Asuero, de la raza de los medos, que fue constituido rey sobre el reino de los caldeos,
9:2 el primer año de su reinado, yo, Daniel, investigaba en los Libros el número de años que, según la palabra del Señor al profeta Jeremías, debían cumplirse sobre las ruinas de Jerusalén: eran setenta años.
9:3 Yo volví mi rostro hacia el Señor Dios para obtener una respuesta, con oraciones y súplicas.
9:4 Oré al Señor, mi Dios, y le hice esta confesión: «¡Ah, Señor, Dios, el Grande, el Temible, el que mantiene la alianza y la fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos!
9:5 Nosotros hemos pecado, hemos faltado, hemos hecho el mal, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y tus preceptos.
9:6 No hemos escuchado a tus servidores los profetas, que hablaron en tu Nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país.
9:7 ¡A ti, Señor, la justicia! A nosotros, en cambio, la vergüenza reflejada en el rostro, como les sucede en este día a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los que están cerca y a los que están lejos, en todos los países adonde tú los expulsaste, a causa de la infidelidad que cometieron contra ti.
9:8 ¡A nosotros, Señor, la vergüenza reflejada en el rostro, y también a nuestros reyes, a nuestros jefes y a nuestros padres, porque hemos pecado contra ti!
9:9 ¡Al Señor, nuestro Dios, la misericordia y el perdón, porque nos hemos rebelado contra él!
9:10 Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, para seguir sus leyes, que él puso delante de nosotros por medio de sus servidores los profetas.
9:11 Todo Israel ha transgredido tu Ley y se ha apartado para no escuchar tu voz. Entonces se descargaron sobre nosotros la imprecación y el juramento que están escritos en la Ley de Moisés, servidor de Dios, porque nosotros pecamos contra el Señor.
9:12 Y él cumplió la palabra que había pronunciado contra nosotros y contra los jueces que nos juzgaban, haciendo recaer sobre nosotros una gran desgracia, porque nunca ha sucedido bajo el cielo lo que sucedió en Jerusalén.
9:13 Toda esa desgracia nos sobrevino según lo que está escrito en la Ley de Moisés. Pero nosotros no hemos aplacado la ira del Señor, nuestro Dios, convirtiéndonos de nuestra iniquidad y reconociendo tu fidelidad.
9:14 El Señor estuvo atento a estas calamidades y las descargó sobre nosotros, porque el Señor, nuestro Dios, es justo en todas las obras que hizo; pero nosotros no hemos escuchado su voz.
9:15 Y ahora, Señor, Dios nuestro, que hiciste salir a tu pueblo del país de Egipto con mano poderosa, y así te ganaste un renombre que perdura hasta el día de hoy, nosotros hemos pecado y hemos hecho el mal.
9:16 Señor, por todas tus obras de justicia, que tu ira y tu furor se aparten de tu Ciudad, de Jerusalén, tu santa Montaña. Porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el escarnio de todos los que nos rodean.
9:17 Y ahora, Dios nuestro, escucha la oración y las súplicas de tu servidor, y a causa de ti mismo, Señor, que brille tu rostro sobre tu Santuario desolado.
9:18 Inclina tu oído, Dios mío, y escucha; abre tus ojos y mira nuestras ruinas y la ciudad que es llamada con tu Nombre, porque no presentamos nuestras súplicas delante de ti a causa de nuestros actos de justicia, sino a causa de tu gran misericordia.
9:19 ¡Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, presta atención y obra! ¡No tardes más, a causa de ti, Dios mío, porque tu Ciudad y tu pueblo son llamados con tu Nombre!».
9:20 Yo hablaba todavía, orando y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y presentando mi súplica delante del Señor, mi Dios, en favor de la Montaña santa de mi Dios;
9:21 yo hablaba todavía en oración, cuando Gabriel, ese hombre al que había visto al comienzo en la visión, se acercó a mí en rápido vuelo, a la hora de la oblación de la tarde.
9:22 El me instruyó y me habló, diciendo: «Daniel, yo he salido para abrirte la inteligencia.
9:23 Cuando tú comenzabas tus súplicas, salió una palabra, y yo he venido a anunciártela, porque tú eres objeto de predilección. Discierne la palabra y entiende la visión.
9:24 Setenta semanas han sido fijadas sobre tu pueblo y tu Ciudad santa, para poner fin a la transgresión, para sellar el pecado, para expiar la iniquidad, para instaurar la justicia eterna, para sellar la visión y al profeta, y para ungir el Santo de los santos.
9:25 Tienes que saber y comprender esto:Desde que salió la orden de reconstruir a Jerusalén, hasta que aparezca un Jefe ungido, pasarán siete semanas;luego, durante sesenta y dos semanas, ella será reconstruida con la plaza y el foso, pero en tiempos de angustia.
9:26 Y después de las sesenta y dos semanas, será suprimido un ungido inocente; en la Ciudad y en el Lugar santo, hará estragos el pueblo de un jefe invasor; pero su fin sobrevendrá en un cataclismo, y hasta el fin habrá guerra y las devastaciones decretadas.
9:27 El impondrá una alianza a muchos durante una semana; y durante la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la oblación. Y sobre un ala del Templo estará la Abominación de la desolación, hasta que el exterminio decretado se derrame sobre el devastador».

================================================================

Lednica 2010 "Escucha, Israel"
http://www.youtube.com/watch?v=GB-n9Hk0apQ

———
El uso de:
– La Biblia.
– Diccionario de Teología Bíblica.
– Internet.
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Abandonado_VA.JPG

 
Leave a comment

Posted by on May 27, 2012 in Uncategorized

 

Tags: , , , , , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: